MISTERIO DEL AMOR...

sábado, 7 de enero de 2017

...En medio del silencio el Verbo se encarnó.


En estos días transcurridos desde el 24, Nochebuena, hasta el día de mañana en que celebraremos el Bautismo del Señor, nos hemos sumergido en el más tierno de los misterios de nuestra fe: la maravilla de la Encarnación. Dios eterno y omnipotente, que sostiene el mundo, que rige los destinos de los hombres, que da la vida y la muerte que hunde en el abismo o levanta.., se hace carne de nuestra carne, para hacernos a nosotros con Él un sólo cuerpo y una sola carne. Y no solo se hace uno más de nosotros o semejante en cuerpo, quiso ser en todo igual a nosotros excepto en el pecado y por eso elige encarnarse en el seno de una doncella virgen, desposada con José,  y tener una familia.  
Este Niño, que nace en el pueblo de la promesa,  ampliará esta promesa a todos los pueblos de la tierra . De esto serán primicia los sabios de oriente que abandonando sus seguridades y todo esquema preconcebido sobre un Rey Salvador, salen de su tierra recorren un largo camino y terminan adorando como rey, Dios y Hombre, a un bebé acostado en el pesebre de un establo. 
Es necesario entrar en el corazón de este misterio con ojos de niño para poder contemplar a Jesús pequeño y comprender que en aquel pequeño corazón se esconde la inmensidad del Amor de Dios. 

















Acuérdate, Jesús, de la gloria del Padre,
del esplendor divino que dejaste en el cielo

al bajar a esta tierra, al desterrarte
de aquella eterna patria
por rescatar a todos los pobres pecadores.
Bajando a las entrañas de la Virgen María,
velaste tu grandeza y tu gloria infinita.

Del seno maternal
de tu segundo cielo
¡acuérdate!
Acuérdate que el día en que naciste
los ángeles bajaron a la tierra
y cantaron a coro:
"¡Gloria, honor y potencia a nuestro Dios,
y la paz a los hombres de buena voluntad!"
Para gustar por siempre
la inefable paz tuya,
¡yo vengo a ti!
 Yo vengo a ti, en tu cuna
quiero, Niño, quedarme para siempre,
entre esos tus pañales escóndeme contigo.
Ahí podré cantar a coro con los ángeles,

recordarte las fiestas de estos días.
Acuérdate, Jesús, de los pastores,
y de los Reyes Magos,
que con gozo sus dones te ofrecieron,
corazón y homenaje.
Del cortejo inocente
que por ti dio su sangre
¡acuérdate!
 Acuérdate de que los dulces brazos
de María, tu Madre, preferiste
a tu trono de rey.
A ese festín de amor que tu madre te da,
invítame, Jesús, tú que eres mi hermanito.
Acuérdate de que llamaste padre
al humilde José, quien por orden del cielo
supo, sin despertarte del materno regazo,
arrancarte a las iras de un mortal.
De tu  hermanita,
que ya desde entonces hizo palpitar tu corazón,
¡acuérdate!
(Santa Teresita del Niño Jesús)

¿QUIÉN CAUSA TANTA ALEGRÍA?...

domingo, 11 de diciembre de 2016

...¡La Concepción de María!
El día 8 celebramos con gozo toda la Iglesia Universal LA INMACULADA CONCEPCIÓN
 DE LA VIRGEN MARÍA ’’.
María para todos los Cristianos Católicos es motivo de alegría.
En primer lugar, porque en ella vemos el primer fruto de la redención; además, a través de María, podemos comprender mejor en qué consiste la santidad. En su concepción Inmaculada hay un privilegio singularísimo: Dios la preservó de todo pecado en orden a su maternidad divina. La Inmaculada,  obra maestra del amor de Dios, va a colaborar con todo su ser, a la mayor manifestación de ese amor: Dios nos va a dar a su propio Hijo.
En la vida de María encontramos sufrimiento, pero nunca frustración. Ella va a pasar por la oscuridad de la fe, pero nunca se va a sentir descolocada. Es así,  porque ella quiere lo que Dios quiere y por eso se mueve siempre en esa armonía profunda.

Nosotras, como María, queremos seguir el camino de nuestra vocación. La belleza de la llena de gracia nos colma de alegría y, al mismo tiempo, nos estimula a abrirnos al amor de Dios. Contamos con su ejemplo y con su intercesión.


ADVIENTO...

martes, 29 de noviembre de 2016

...Tiempo de espera.

El pasado domingo comenzábamos este tiempo de Adviento y, a la vez, el nuevo año litúrgico. Adviento es tiempo de espera. En lo más profundo del corazón de cada hombre existe el anhelo de Dios que convierte la vida en una constante espera. Algunos no conocen lo que esperan, y esperan una cosa tras otra, sin que nada sea eso tan esperado. Nosotros sabemos bien, quien es Aquel a Quien esperamos: es Jesús, Palabra eterna del Padre, que pone su tienda entre nosotros. Él es el único sentido de nuestras vidas y de nuestra esperanza. El hace que nuestra espera no sea estéril, sino que, por amor, la llenemos de obras que a Él le agradan, y que suben ,como incienso, hasta donde Él está. Él hace que mientras dura esta jornada, estemos unidos y nos sostengamos unos a otros en la fe por medio de las palabras y también de la oración.



Queremos vivir este tiempo muy unidas a María;  Ella, como nadie, supo esperar a Jesús. Su esperanza fue siempre confiada y cierta porque sus ojos no se apartaron de Dios. Ella nos ayudará a preparar la venida de Jesús, para que, cuando llegue, encuentre su hogar en nuestro corazón.
















NO TENGÁIS MIEDO...

sábado, 22 de octubre de 2016

...Abrid de par en par las puertas a Cristo
Hoy con gran alegría recordamos a San Juan Pablo II, el Papa viajero, nuestro Papa, el Papa que tantos y tantas de nosotras hemos conocido y hemos querido. Muchos de los sacerdotes y religiosas y también de los matrimonios cristianos de hoy fueron jóvenes entusiasmados por las palabras que el Señor les dirigía por boca del querido Papa.
Fue San Juan Pablo II quien instituyó la fiesta de la Divina Misericordia, en el domingo siguiente al de Pascua. Impulsó, con fuerza, la devoción a la Divina Misericordia. Él mismo se dejó empapar por la Misericordia de Dios y la derramó a raudales en episodios conmovedores de su vida, como aquella inolvidable confesión en la que el Papa convaleciente del atentado, perdonaba los pecados de su agresor.
Recordando a este Papa apóstol de la misericordia, pidamos a Dios, al finalizar este Año Santo, que nos ayude a entender el mensaje que él, San Juan Pablo II,  nos dejó con su vida y sus palabras:
“La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios”

LOS SANTOS PROCLAMAN...

domingo, 16 de octubre de 2016

...La gloria del Señor
En este día nos hemos unido intensamente a la alegría de toda la Iglesia, por la canonización de siete nuevos santos, Siete estrellas lucientes que brillan ya en el firmamento y nos sirven de luz y guía en nuestro camino hacia el cielo. 
Estos 7 santos proceden de diferentes países, tuvieron vidas muy diferentes, murieron a edades y de formas muy diferentes, pero los 7 entregaron por completo su vida por Jesús. Parece como si en este día el Señor quisiera decirnos: si éstos y aquellos ¿por qué no tú?. No importa de dónde seas, cual sea tu pasado, cuales sean tus habilidades o capacidades, la voz del Señor resuena para todos "Sed santos porque Yo soy Santo" Este mandato es una promesa pues el Señor da lo que pide y pide lo que da, "si tenemos esperanza podremos como estos siete santos escuchar de su boca siervo fiel y cumplidor pasa al banquete de tu Señor"
Aquí os les presentamos brevemente:

El francés Salomone Leclercq ( 1745-1792)  Hermano de las Escuelas Cristianas. Mártir, en plena Revolución francesa.

José Sánchez del Río (1913 -1928), niño “cristero”, asesinado con catorce años, en 1928, durante la persecución religiosa de México. Antes de morir escribió a su Madre diciendo "Nunca fue tan fácil ganarse el Cielo".

Nuestro muy querido Don Manuel González (1877-1940)que fue Obispo de Málaga y de Palencia. Apóstol de la Eucaristía se hizo de todo a todos para ganar a unos pocos y conducirles hasta el Sagrario. Vivió toda su vida en profunda unión con el Corazón Eucarístico de Jesús y realizó su "sueño pastoral" con la creación del Seminario de Málaga donde, al calor del Sagrario se dedicó a formar pastores conforme al Buen Pastor.

El sacerdote italiano, Ludovico Pavoni (1784-1849), fundador de la Congregación de los Hijos de María Inmaculada, nacido en Italia en 1784. Un sucesor de San Felipe Neri y precursor de San Juan Bosco; 
Alfonso María Fusco (1839-1910), fundador de la Congregación de las Hermanas de San Juan Bautista. También italiano, nacido en 1839, su pasión fue ayudar a los jóvenes pobres y huérfanos. 
José Gabriel del Rosario Brochero(1840-1914). Popularmente llamado el cura Brochero. Sacerdote argentino De él dijo el papa Francisco: «A lomos de una mula, conoció todos los rincones de su parroquia. No se quedó en la sacristía a peinar ovejas».
Elisabeth de la Santísima Trinidad(1880-1906) (Elisabeth Catez), francesa, carmelita descalza. Escritora mística, nos dejará una hermosa oración a la Santísima Trinidad, que comienza con estas palabras: «¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayudadme a olvidarme enteramente para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad...».